Defensa Personal - 21 julio, 2015

Defensa con inteligencia: las palabras como arma

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El 27 de Enero de 2005, la actriz Nicole duFresne volvía de festejar con sus amigos en un bar de New York, cuando fue abordada por un grupo de delincuentes que estaba robando en la zona. Sorprendidos, entregaron lo que les iban pidiendo pero ofrecieron resistencia, quizás envalentonados productos del alcohol. Uno de los ladrones, de 19 años, estaba mas violento que los demás y seguía pidiendo cosas. La actriz furiosamente lo encaró y le dijo “Qué vas a hacer? Dispararnos?”, y el delincuente simplemente le disparó.

Este es un triste ejemplo de como las palabras pueden significar la vida o la muerte en algunas situaciones límite. Mas del 90% de los hechos de delincuencia terminan sin heridos en una variante de tipos de interacciones.

Normalmente los ladrones, que son moneda corriente, no se plantean el salir a la calle y matar al primero que se les resista. Aunque hay un porcentaje que, por inexperiencia o por desequilibrios severos, pueden llegar a perder el control de la situación y que el robo termine con heridos o peor. Por otro lado, un ladrón que tenga experiencia puede llegar a reaccionar violentamente si considera que eligió mal a su víctima y que ésta ahora representa un peligro para él.

O sea que la violencia puede desencadenarse tanto por una mala maniobra de la víctima como del victimario.

Bajar el nivel de tensión de la situación

Necesitamos saber qué esperar de diferentes tipos de situaciones de robo para poder controlar lo mejor posible la situación, y es muy importante que atendamos a lo que está buscando el ladrón para facilitarle el acceso. Si ofrecemos resistencia desde un principio y pretendemos demostrar una cierta superioridad sobre el delincuente, haciendo que la situación se vuelva verdaderamente “tensa”.

amenaza-cuchilloPodés hacer que te maten si el delincuente te considera una amenaza para él. Recordemos que todos los delincuentes salen armados, aunque mas no sea con un cuchillo, y muchos con un acompañante de refuerzo. Son cobardes y si no tienen algún tipo de superioridad sobre nosotros, no hay muchas posibilidades de que nos elijan como víctimas.

En el caso de la actriz mencionada al principio, ella supuso que el ladrón estaba atado a las mismas normas que todo el mundo y que disparar sería absurdo. Lo que no tuvo en cuenta es que los ladrones están fuera de las normas sociales que nos rigen a los demás, por lo que sus palabras tuvieron un efecto totalmente inesperado para la víctima, pero totalmente lógico para la conducta del agresor.

Lo primero que necesitamos hacer es controlar nuestro ego y buscar una salida rápida y suave de la situación. Si nos están pidiendo dinero, se lo entregamos y le ofrecemos terminar rápido con el robo. Pero no siempre sabemos con certeza lo que quiere (o no es negociable) y aquí es en donde tenemos que hacer hablar al delincuente. Mientras habla, no pelea, así que es algo bueno, no?

Sacar ventaja de la conversación

Mantenerlo hablando puede ganarnos tiempo para que llegue la ayuda, o simplemente para distraerlo antes de actuar. Para alivianar la tensión necesitamos dirigirnos al delincuente con cierto respeto y demostrando que no nos interesa pelear y esto debe reflejarse también en nuestro lenguaje corporal.

Podemos aprovechar la conversación para hacerle creer que están por llegar otras personas y que le conviene irse para evitar problemas, o indagar sobre hasta donde está dispuesto a llegar y hacerle ver que no tiene sentido ya que se metería en demasiados problemas por poca cosa.

Si necesitamos actuar porque la situación no mejora y se llegó a un límite (hay límites puntuales que suponen un momento de no retorno), podemos usar algunas técnicas de distracción mediante la palabra para poder distraerlo y tener mas oportunidad de neutralizarlo y escapar. Un ejemplo concreto es preguntarle algo fuera de contexto, como ¿Qué hora es? Le tomará casi un segundo pasar de la comunicación a la pelea.

Construir testigos

Si estamos ante un caso de agresión física por un choque de autos, un malentendido en un boliche, o similar, entonces tenemos que aprovechar la comunicación con el individuo para obtener testigos. Hablar fuerte pero calmadamente e intentando bajar la tensión nos proveerá de personas que puedan aseverar que el agresor nos forzó a defendernos.

Debemos cuidar lo que decimos antes, durante y después de una pelea, ya que los testigos se formarán una opinión sobre nosotros en todo momento y necesitamos convencerlos de que somos los buenos. Una buena estrategia es actuar como si tuvieramos miedo y pedir ayuda, con lo que podemos llegar a desarmar la intención del oponente. También podemos gritar cosas como “Por favor no me hagas nada con ese cuchillo!” o “No sé pelear, por favor no me lastimes!”, lo que alertará a los testigos y quizás alguno se anime a acudir en nuestra ayuda.

Si gritamos cosas como “No te atrevas a acercarte” o “Calmate o me vas a obligar a actuar”, parecerá como que nosotros estamos participando activamente de la pelea y cuando los testigos sean consultados van a manifestar que ambas personas buscaron pelear.

Como ven podemos sacar provecho de la conversación de varias maneras y eso es algo que todos podemos hacer ya que no requiere de entrenamiento de gimnasio. Pero ojo, eso no quiere decir que no se practique!

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